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UN LECTOR ME HIZO RECORDAR COSAS AGRADABLES

Lunes 25 de abril del 2022

Un amable lector del blog me escribió y me hizo una petición y una pregunta. He aquí lo que me dice:

''Hola Sr. Brown

Mi nombre es Óscar. Me gustaría que un día nos contara porque decide vivir en Miami y dejar Connecticut. Hemos visitado Massachusetts y parece muy desarrollado todos esos estados al norte. Porqué el cambio? Qué no le gusta de esa zona del país? Gracias Oscar''

He aquí mi respuesta:

Gracias, Oscar por escribirme.

Dos veces he vivido en Miami. Primero, cuando llegué de Cuba siendo un niño. Fui a las escuelas públicas acá. Tengo muy buenos recuerdos y me quedan algunos amigos de aquella etapa de mi vida miamense. Me fui de Miami a Connecticut con mi familia, regresé de vacaciones con mucha frecuencia , y luego vine a vivir acá.

En Connecticut, viví muchos años. Allá trabajé por primera vez como periodista. Viví en Hartford y en Wethersfield, que es la ciudad más vieja de Connecticut. Me gusta mucho Nueva Inglaterra, su historia, su paisaje, su gente.



De Connecticut, me mude para la zona metropolitana de Washington DC por razones de trabajo. Me encanta Washington. Pero me mudé para Miami, es decir, regresé a Miami tambien por razones de trabajo y aquí estoy desde hace décadas. No me arrepiento.

Le cuento, Oscar, que también viví en San Diego, California y en Newport, Rhode Island cuando cumplí servicio militar en la Marina de Guerra. Son también lugares que me agradan mucho.


Ahora, usted me pregunta que no me gusta de la zona del Norte. Le respondo que me gusta todo.

A mi me encanta Miami, pero a la vez extraño a Connecticut y a Nueva Inglaterra todos los días. Regreso cada vez en cuando. Pienso hacerlo próximamente.

Brevemente, le digo lo que gusta del Norte. Me encanta la gente de Nueva Inglaterra. Yo viví entre personas que podían trazar sus antepasados hasta los tiempos en que Connecticut era una de las treces colonias británicas que luego declararon su independencia. Y también viví entre inmigrantes e hijos de inmigrantes de países como Italia, Irlanda, Canadá, Polonia, Portugal y Grecia. Me fascinaba aquello. Aprendí no solo de la maravillosa cultura estadounidense, sino también de la cultura, la música y hasta de la cocina y pedacitos de los idiomas de muchos países.

Mi vida en Nueva Inglaterra , la gente con que estudié, trabajé y socialicé , me permitió tener muchos amigos y amigas afro americanos. Aún conservo algunas de esas amistades. Le cuento que desde muy joven me interesó mucho el tema de la experiencia afro americana en Estados Unidos. Mediante aquellos amigos de mi juventud, conocí mucho del jazz, que es una de mis pasiones, y de la literatura del Renacimiento de Harlem, algo que he estudiado bastante.

En el Connecticut de mi juventud también había comunidades hispanas que se llevaban muy bien entre sí. Aún tengo amigos cubanos, boricuas, colombianos y peruanos en Connecticut. Yo era miembro de un club puertorriqueño que se llamaba Juanadinos

Ausentes. Juana Díaz es un bellísimo pueblo de Puerto Rico. En Hartford había muchos boricuas oriundos de allí. Fui miembro también de clubes peruanos y colombianos.

Había también en Hartford una maravillosa y patriótica comunidad cubana que se agrupaba en un club llamado el Centro Cívico Cubano. Éramos muy unidos y solidarios los cubanos del Connecticut de aquel tiempo, sobre todo en nuestro anhelo de libertad para nuestro país natal.



Y le cuento, Oscar, que me fascina el paisaje natural y el paisaje urbano de toda Nueva Inglaterra. Hartford está a la mitad del camino entre Boston y Nueva York. Era rutinario para mi pasar un fin de semana en Nueva York o en Boston. Estaban a solo dos horas de viaje en carro cada una de esas ciudades. Yo viajaba mucho también a Vermont, New Hampshire, Rhode Island y Maine, que son lugares maravillosos. Iba dos o tres veces al año, hasta en invierno, a Cape Cod, en Massachusetts. Y Montreal, Canadá, una de las ciudades más espectaculares del mundo, me quedaba cerca.


Amigo Oscar, a mi la vida me ha llevado por muchos caminos. Nunca me he sentido mal en ningún lugar. Me encanta donde vivo hoy en día y estoy seguro que si me voy de acá, habrá muchas cosas que extrañaré.

Pero del Norte, de Nueva Inglaterra, además de lo que ya le conté, extraño mucho la langosta de Maine, que es la mejor del mundo; la pizza y la pasta de los barrios italianos, sobre todo las de Hartford y New Haven; el New England Clam Chowder, que viene siendo como una sopa blanca de ostiones, y el scrod, un pez de aguas frías; los pubs irlandeses de Boston, Hartford y Nueva York; la comida polaca, que es poco conocida, pero muy sabrosa, y la cultura e historia, que me rodeaba. No estaban solo en los museos, estaban presente en todo.


Amigo Oscar, soy alguien muy agradecido de la vida. Amo los lugares donde he vivido y en el que vivo. Siento alegría por el presente y nostalgia por el pasado. No veo contradicción.

Pero déjeme terminar esta larga respuesta confesándole algo. ¿Sabe cual es el lugar que extraño más? La Habana de mi infancia. Pero ese es otro tema.


Abajo pueden compartir este articulo.


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