REFLEXIONES DE UN MARTES DE PANDEMIA

Escrito 7 de abril del 2020


1. No sé como vamos a salir de esta doble crisis como comunidad, como país, como mundo. Tiendo a ser optimista y creo que sobreviviremos la #pandemia y que se recuperará la economía. La interrogante es como serán en el sentido global esa supervivencia y recuperación. Mi realidad personal es otra. Pienso que tengo buenas posibilidades de sobrevivir la crisis sanitaria porque acato las recomendaciones de los expertos. Estoy en auto-cuarentena. Me lavo las manos con frecuencia. Si tengo que salir de mi casa a hacer alguna diligencia inevitable, como ir a comprar víveres, me tapo la boca y la nariz, mantengo distancia de otras personas.

En lo económico, sin entrar en detalles ni mucho menos alardear, me siento seguro de que resistiré el golpe al menos por un tiempo y no dudo de mi capacidad de recuperar cualquier terreno perdido una vez que pase la crisis. Y si no es así, si desafortunadamente llegó a ser uno de los contagiados, pues estoy listo mental y espiritualmente a enfrentar mi destino. En realidad, mi mayor preocupación es que no quisiera convertirme en portador. Yo he tenido una vida muy feliz y sobre todo muy interesante y me gustaría continuarla por un buen rato más, pero, sobre todas las cosas, no quisiera causarle problemas de salud ni mucho menos costarle la vida a nadie. Y si en lo económico sufro pérdidas irreversibles, bueno para eso están los puentes. No son solo para cruzar de un lado a otro. Sirven también para darnos cobija en momentos de extrema necesidad. Me iré a vivir debajo de uno de los numerosos puentes que hay en Miami y allí pasaré el tiempo recordando momentos más felices. Nadie me quita lo bailado.




2. Soy de los que aún no han decidido si las redes sociales son buenas o malas. O quizás lo que quiero decir es que no sé si son más buenas que malas o más malas que buenas. Me encanta, por ejemplo, estar en contacto con familiares y amigos que están en lugares lejos. Me gusta también la posibilidad de hacer nuevos amigos virtuales que quizás jamás llegaré a conocer personalmente. Facebook e Instagram se prestan a ese tipo de comunicación. La parte fea de esas dos redes es la desinformación que puede propagarse a través de las mismas. También he visto que, sobre todo en mi página de Facebook, a veces se desatan unas peleas terribles, especialmente sobre temas de política estadounidense. Se dicen horrores entre sí mis ´´amigos´´ de Facebook. Y yo no sé como controlarlo. A veces las broncas estallan entre personas que yo conozco personalmente pero que no se conocen entre sí. Y no sé como hacerles saber que probablemente se llevarían muy bien si pudieran conocerse en persona. Últimamente he adoptado una nueva política en mi página de Facebook. Solo coloco ´´postings´´ sobre temas de música. No sé si esto será mi costumbre permanente, pero por ahora veo que reina la paz entre mis casi 5mil amigos en Facebook. Por otra parte, he decidido ser totalmente frívolo en mi cuenta de Instagram. Coloco fotos narcisistas y ridículas. Me divierte mucho.


3. Por otra parte, tomo un poco más serio mi cuenta de Twitter. En estos días, suelo compartir información que pueda ayudar a atravesar un poco mejor esta crisis, aunque de vez en cuando hago algún comentario. Tengo pocos seguidores en Twitter, menos de 6mil. Me maravilla toda esa gente, sobre todo los periodistas, que tienen cientos de miles y hasta millones de seguidores en Twitter. Yo nunca llegaré a ser tan popular e influyente. Pero me llama la atención que a veces mis ´´trinos´´ no causan ningún tipo de reacción, mientras que otros sí logran alguna resonancia. Les comparto el ´´tuit´´ que he hecho que más impacto ha tenido en los últimos días: ´´He vivido siempre en Estados Unidos. Estudié acá. Cumplí servicio militar voluntario. Conozco el país de frontera a frontera y de costa a costa. Hablo, leo y escribo inglés. Amo la historia y la cultura estadounidense. La intolerancia y el fanatismo no son parte de mi formación.'' Les cuento que ese ''tuit'' recibió 88,200 ´´impresiones,´´ según Twitter. Mucha gente lo repicó. Muchos le dieron ´´likes.´´ Más de 150 usuarios se agregaron a mi lista de seguidores. Tres personas me insultaron. No sé porque este ´´tuit´´ mío en particular tuvo una reacción tan significativa. Pero les explico porque lo escribí. El día en que lo envié, estaba harto de la intolerancia que a veces veo. Ese día tuve una conversación con una persona que tiene poco conocimiento de la historia y cultura de Estados Unidos que me insistía en que todos -así lo dijo, todos- los periodistas de este país son unos comunistas, enemigos de la democracia que deberían ir presos. Traté, de manera cariñosa, de explicarle a esta persona la importancia de la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos. Intenté, con dulzura, de hacerle comprender que precisamente hay democracia y hasta prosperidad en este país debido a que hay un reconocimiento legal y una tradición de respeto a la libertad de expresión. Pero nada. Llegué a la conclusión de que esta persona es incapaz de comprender lo que es la libertad de expresión, quizás porque vivió demasiado tiempo en otro país donde tristemente no existe ese derecho ni tampoco hay una tradición de tolerancia. Terminé la conversación de la manera más amable posible, pero entonces escribí el tuit y otros más que, más o menos resumen mi manera de pensar. No es que importe mucho lo que yo piense, pero me satisface mucho vivir en un país donde no me prohíben expresame. He aquí algunos de mis ´´tuits,´´ incluyendo el que ya mencioné y repito ahora: "He vivido siempre en Estaos Unidos. Estudié acá. Cumplí servicio militar voluntario. Conozco el país de frontera a frontera y de costa a costa. Hablo, leo y escribo inglés. Amo la historia y la cultura estadounidense. La intolerancia y el fanatismo no son parte de mi formación." "Yo llegué a Estados Unidos cuando tenía solo 10 años. Estudié en escuelas públicas de este país, antes de ir a la universidad. Agradezco todo lo que me enseñaron e igualmente agradezco que no me enseñaron a odiar."

"La mentalidad tribal es ajena a mi formación y mi personalidad. Me leí a Thoreau de niño. Visité Walden Pond muchas veces. Marcho al ritmo de mi propio tambor. Crecí y estudié libre. Hay gente de distinta formación, distinta experiencia de vida que es incapaz de entender eso." "Me apena alguna gente que conozco que no tuvo la suerte de crecer y educarse libre. No es culpa de ellos. No les lavaron el cerebro con la ideología comunista y eso es admirable. Pero siento que unos pocos quedaron envenenados de intolerancia y fanatismo. Quizás se desintoxiquen."

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