O NOS MATA EL CORONAVIRUS O CAEMOS EN BANCARROTA.

Updated: May 1

Es miércoles 29 de abril cuando escribo esto.





Sigo en cuarentena voluntaria. Mi salud y mi estado de ánimo están bien. Mi bolsillo todavía resiste la crisis económica. En lo personal, no ando mal. Pero me preocupan el país, mis familiares, mis amigos y mis vecinos.. No pinta bien la cosa en estos momentos. Acabo de leer que el Dr. Anthony Fauci, el gran gurú en la lucha contra la pandemia, dice que es inevitable una segunda ola de contagio de Covid-19 en Estados Unidos. Advierte el Dr. Fauci que pudiéramos enfrentar un verano y un otoño muy ''malos'' en nuestro país si no ponemos en marcha las debidas medidas sanitarias. El Dr. Fauci dice que tenemos que seguir con el distanciamiento social, y con las mascarillas y afirma que hay que lavarse las manos con frecuencia. En esto último me recuerda a mi abuelita el Dr. Fauci. Además insiste el prestigioso galeno en que hay que aumentar los 'tests' de coronavirus y que también es urgente que rápidamente se desarrollen y se administren las pruebas de anticuerpos para determinar el porcentaje de la población que contrajo y sobrevivió el Covid-19 y que ha adquirido inmunidad. Asegura el Dr. Fauci que no podemos apresurar el regreso a la normalidad porque las consecuencias pudieran ser gravísimas. Pero mientras tanto, la economía va de mal en peor. Esta mañana, el Departamento del Comercio informó que de enero a marzo hubo una contracción de la economía de casi cinco por ciento. Ya sabemos que el número de personas que han perdido sus trabajos supera la astronómica cifra de 26 millones. El Congreso ha aprobado y el presidente Trump ha firmado programas de asistencia de emergencia a los pequeños negocios y a los desempleados, pero en todo el país se escuchan quejas de que la ayuda no fluye adecuadamente y mucha de esa asistencia llega a quienes no califican para ella ni la necesitan. Y para citar un caso, ¿cómo se puede explicar que el equipo de baloncesto profesional Los Angeles Lakers haya recibido cuatro millones seiscientos mil dólares de la Administración de Pequeños Negocios del fondo de ayuda de emergencia para cubrir nóminas? ¿Desde cuando acá son los Lakers un ''pequeño negocio''? Se calcula que el valor de los Lakers como empresa es de mas de cuatro mil millones de dólares. ¿Saben cual es el sueldo este año de la gran estrella de los Lakers, Lebron James? ¡$37,436, 858.00! Toda esa plata por una temporada de baloncesto para un solo jugador. Y yo soy de los que creen en aquello de que "A quien Dios se lo dio, San Pedro se lo bendiga." Bravo por Lebron James y por los Lakers. Pero, concho, ¿que es eso de que se esté usando un solo centavo de la plata aprobada para los pequeños negocios para ayudar a una empresa fabulosamente rica a cubrir una nómina en que un solo empleado gana casi cuarenta millones de dólares al año?. ¡No joroben! Y claro que el equipo decidió devolver el dinero que recibió del gobierno federal, pero esto ocurrió solo después de que se desatara un escándalo. Los Lakers no debieron pedir la ayuda en primer lugar y la Administración de Pequeños Negocios jamás se la debió haber otorgado. Hay una gran polémica en todo el país sobre como equilibrar la protección de la salud y la vida de la ciudadanía y el rescate de una economía que se está hundiendo. En Texas y Georgia, los gobernadores republicanos han decidido reactivar la economía de inmediato, permitiendo la apertura, con ciertas restricciones, de negocios como las barberías y salones de belleza, los restaurantes, los cines, los gimnasios y hasta los salones de tatuajes. En Michigan y Nueva York, los gobernadores demócratas insisten en que hay que esperar hasta que se frene el contagio antes de comenzar a dar pasos firmes hacia la normalización de la actividad comercial. Este tipo de debate sobre que hacer ante la terrible crisis que enfrentamos es inevitable y urgente en una sociedad libre como la nuestra. Pero lamentablemente, el debate que se lleva a cabo incluye todo tipo de insultos y descalificaciones. A los gobernadores de Texas y Georgia sus críticos les dicen trogloditas, genocidas, hijos de mala madre que solo piensan en el dinero y les importa un bledo la salud y la vida de la gente. A los gobernadores de Michigan y Nueva York les dicen sus adversarios que son unos socialistas de closet o que ya salieron del closet y que son enemigos de la libertad que quieren que se destruya la economía del país para imponer un nuevo sistema de control estilo soviético. ¿Y quienes dicen estas cosas tan tremendistas? Pues, entre otros, muchos amigos míos de distintas partes del país, republicanos unos, demócratas los demás, trumpistas y anti trumpistas, que se han dejado de hablar entre sí, pero que aún conversan conmigo, aunque no sé por cuanto tiempo más, ya que desde ambas trincheras me ''acusan'' de ser quintacolumnista o soldado del otro bando. A veces me parece que hoy en día mucha gente en Estados Unidos ve a los partidos políticos como si fueran pandillas, maras, o barras bravas de hooligans y exigen que uno sea parte de su grupo, y, si no lo es, pues entonces uno pertenece al bando enemigo. Pero no vayan a creer que estoy completamente desanimado. Pienso que vamos a salir de todo esto. Vamos a sobrevivir la maldita pandemia y el país emprenderá el camino hacia la recuperación económica. Es más, soy tan optimista, o tan delirante, que hasta confío en que se calmarán las pasiones entre mis amigos pertenecientes a las barras bravas del elefante y del burro. Los describo así por que pienso que así se ven ellos. Por ahora, tenemos que resolver este dilema de America, Open or Closed. Y no me pregunten a mi como hacerlo. Yo no soy científico o economista, ni mucho menos político. Soy solo un humilde ciudadano encerrado en su casa, que se aburrió del ''streaming'' de Netflix, se lava mucho las manos como recomienda el Dr. Fauci y lo aconsejaba mi abuelita, y que si tiene que salir a la calle se pone una mascarilla y mantiene distancia de los demás seres humanos. Sí aclaro que me encantaría que la discusión sobre que se debe hacer para salirnos de este lío fuera con menos gritería y manoteo y que no se escuchara tanto que las únicas opciones sean que aumenten las cifras de enfermos y muertos o que el país y cada uno de nosotros tengamos que irnos a la bancarrota.


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