NO ME VAYAN A ACUSAR DE MACARTISMO.

Updated: Apr 24

Escrito 14 de abril del 2020


El sur de Florida tiene una economía de pacotilla. Nuestra economía depende en gran medida del empleo público y en trabajos del sector privado que pagan sueldos miserables. Tenemos una abultada burocracia y un mercado laboral en el sector privado en que abundan los ´´dead end jobs,´´ - los empleos con mínimas posibilidades de progreso. Sufrimos de una clase política mediocre, sin visión de futuro, que es incapaz de idear ni mucho menos de poner en marcha estrategias para incentivar inversiones que generen empleos de clase media.


La fragilidad de la economía regional ha quedado al desnudo con la crisis sanitaria y económica causada por la pandemia de Covid-19. Miles de personas perdieron sus precarios empleos debido al cierre de la actividad económica no esencial. Y como es tanta la gente en SoFlo que antes de la crisis vivía de cheque a cheque ahora ha cundido el pánico porque la mayoría no tiene ahorros y carece de los recursos para enfrentar esta catástrofe económica.

Ya se sabía que dentro de todo Estados Unidos el sur de Florida es una de las regiones donde hay más disparidad entre el ingreso y lo que cuesta poder dormir entre cuatro paredes y debajo de un techo, ya sea en vivienda alquilada o por lo que se tiene que pagar por una hipoteca. Un altísimo porcentaje de residentes del sur de Florida gasta más del 40 por ciento en vivienda. Cuando estalló la crisis y comenzaron los despidos, mucha gente se aterrorizó porque creía que no tendría como costear su vivienda y su alimentación. Y por supuesto que eso no debe de ocurrir, al menos masivamente. En un raro y encomiable arrebato de bipartidismo, el Congreso federal aprobó paquetes de ayuda de emergencia para poner dinero en los bolsillos de la ciudadanía, medidas que de inmediato fueron firmadas por el presidente Trump.

Lamentablemente, gran parte de esa ayuda se demorará más en llegar a los residentes de Florida que a los de otras partes del país porque en nuestro estado hay una burocracia torpe y caracterizada por una ineptitud inmune, ya que no hay una clase política que la fiscalice. Los federales aprobaron beneficios por desempleo de $600 dólares semanales, pero el incompetente Departamento Estatal del Trabajo de Florida ha sido incapaz de enfrentar la avalancha de solicitudes presentadas por los miles y miles de floridanos que se han quedado sin trabajo. Es verdad que nadie esperaba que repentinamente se fuera a disparar una ola tan descomunal de desempleo y aumentara tan dramáticamente el volumen de solicitudes de ayuda. En el país entero ha habido problemas y demoras en los sistemas de solicitud de ayuda por desempleo. Pero donde peor son esos problemas y demoras es en Florida.

Y no debe sorprendernos. En Florida hay una burocracia estatal de ineptitud estilo soviética. Por ejemplo, el Departamento Estatal de Niños y Familias ha sido sacudido frecuentemente por escándalos de menores de edad abusados que a veces hasta han perdido la vida porque no hubo una adecuada supervisión por los empleados de esa dependencia pública que se supone los protegieran. Hay un Departamento Estatal de Transporte cuyas costosas reparaciones y mantenimiento de vías públicas demoran meses, creando terribles problemas a los negocios y residentes de las zonas afectadas. Bajo la negligente supervisión, otorgación de permisos e inspecciones de esa misma burocracia estatal se construyó un puente peatonal sobre una céntrica calle en Miami que se derrumbó antes de ser formalmente inaugurado, causando la muerte de varias personas. ¿Cómo podía esperarse que el Departamento Estatal del Trabajo iba a operar con algo que se pareciera remotamente a la eficacia en medio de una crisis como la que está viviendo?

Aquí en Florida, donde viven millones de exiliados cubanos, venezolanos y nicaragüenses, los políticos hablan mucho del peligro del socialismo y constantemente denuncian las despreciables y represivas dictaduras que hay en La Habana, Caracas y Managua, que además de pisotear la libertad son pozos sépticos de corrupción y son fábricas de pobreza. En las últimas elecciones a la gobernación, el candidato demócrata fue tildado de socialista y perdió por estrecho margen, según algunos analistas debido a la votación en su contra de un buen número de electores de origen cubano, venezolano y nicaragüense. Andrew Gillum defendía propuestas acorde a lo que en Estados Unidos se definen como políticas públicas progresistas, pero juraba detestar a las dictaduras comunistas de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Nunca se sabrá si Gillum hubiera sido un buen o mal gobernador. Lo que si se sabe ahora es que la vida personal del Sr. Gillum aparentemente no era tan impoluta como se trataba de proyectar en su literatura de campaña, que lo definía como un excelente hombre de familia. Hace solo semanas, Gillum fue encontrado en un hotel de Miami Beach, desnudo, supuestamente alcoholizado o drogado hasta la inconciencia y en la compañía de otro hombre que supuestamente ejerce la prostitución masculina y que, según el informe policial, sufría de una sobredosis de la droga conocida como ´´crystal meth.´´ Después de este escandaloso incidente, Gillum anunció que abandonaba la política, que entraría a un programa de rehabilitación y que trataría de reparar las relaciones con su familia. Ojalá tenga éxito en esto. No es mi intención juzgarlo. Pero sí es importante resaltar que en la política floridana, las acusaciones de ´´socialista´´ pueden afectar adversamente a un candidato y eso ocurrió con Gillum.

A quien nadie puede acusar de socialista es al ganador de la contienda por la gobernación floridana, Ron DeSantis, un político republicano de derechas muy allegado al presidente Trump. DeSantis no tiene un pelo de izquierdista pero ha heredado una burocracia estatal tan abultada, lenta e ineficaz como la que existía en la desaparecida Unión Soviética. No es que la burocracia floridana este minada de infiltrados comunistas. Es que parece una burocracia tan torpe como las que existen en Cuba, Venezuela y Nicaragua.

A mi me sacaron de Cuba a los 9 o 10 años para que no tuviera que vivir en un país bajo una dictadura marxista leninista.

Es irónico que hoy día vivo en un estado y un condado donde la clase política no es leninista, no es seguidora de Carlos Marx y no es represiva, pero sí es muy inepta al estilo soviético y tiene mucho del marxismo de Groucho, Harpo, Chico, Harpo, Gummo y Zeppo.

No sé si ustedes conocen a los Hermanos Marx. Eran unos tipos chistosos del cine de antes.

Caramba, pensándolo bien, retiro eso de que los politicos y burócratas de donde vivo se parezcan a los Hermanos Marx. Los políticos y burócratas de donde yo vivo no son nada cómicos.

Sea como fuere, aquí les dejo algo de los Hermanos Marx:



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