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¡MURIÓ LA REINA, DIOS SALVE AL REY!

Lunes 12 de septiembre de 2022

Un amigo, Rafael, me dice que extraña que no haya escrito sobre la muerte de la reina Isabel. Me insta a que lo haga. Acato lo que me pide.

Mira, Rafa, tengo opiniones mixtas. Por un lado, creo que la monarquía es obsoleta, arcaica, cosa de otros siglos. Pero, por otra parte pienso que ha sido útil en cierto sentido, sobre todo en los tiempos que me ha tocado vivir a mi. El largo reinado de Isabel contribuyó a dar estabilidad a lo que queda del Reino Unido, básicamente cuatro países muy distintos el uno del otro.

Conozco algo de la monarquía británica, pero estoy muy lejos de ser un experto. Sí sé que esa ensalada de ingleses, escoceses, irlandeses del Ulster y gente de Gales viene siendo una relación muy complicada entre pueblos guerreros, que más allá de su proximidad geográfica, pudiera decirse que es tanto lo que los separa como lo que tienen en común.

Las siete décadas en que Isabel ocupó el trono, con la excepción de los episodios de violencia del Ejército Republicano Irlandés y la respuesta a veces desmedida de los ´´Black and Tans´´ de esta era moderna de la Corona, fue ´´relativamente´´ pacífica en el Reino Unido.

Te cuento, Rafa, que cuando llegué a aprender algo más allá de los libros sobre el Reino Unido y comencé a recorrer sus caminos, me chocaron esas diferencias a las que hice referencia.

En el mismo Londres, notaba diferentes acentos. Nunca llegué a entender del todo a los ´´Cockneys´´ de East London. Y cuando fui a Liverpool en un peregrinaje Beatleniano, hubo momentos en que llegué a pensar que el ´´Scouse,´´ el acento local, era una lengua extranjera.

Como mínimo, hay que darle crédito a Isabel que durante su reinado hubo -y de nuevo uso la palabra- ´´relativa´´ tranquilidad.

No voy a hablar aqui del Imperio Británico, que es otro tema, muy polémico, por cierto. Tampoco de los problemas de la familia real, tan repleta de personajes díscolos. Caramba, además del león y el unicornio, deberían agregar una oveja negra al Escudo de Armas de la monarquía británica. Pero, bueno hasta ahí con eso.

Sí tengo que decir que admiro que Isabel, siendo una chica de solo 18 años, brevemente sirvió de mecánica y chofer de camiones en las fuerzas armadas durante la Segunda Guerra Mundial.

La historia y sus personajes son temas complicados, con muchas luces y sombras, Rafa. La vida misma lo es. Cada uno de nosotros lo somos, de uno a uno, y los que supuestamente tienen sangre azul no son excepciones.

Caramba, hay que recordar que esta reina Isabel es la segunda con ese nombre. La primera reina Isabel, la ´´reina virgen,´´ que no lo era, le mandó a cortar la cabeza a su prima, Mary Queen of Scots, María, reina de los escoceses.

Y ahora que tenemos un Carlos Tercero en el trono del Reino Unido, no olvidemos que al primer rey Carlos también le arrancaron la cabeza y que su hijo, Carlos Segundo, una vez restaurada la monarquía Stuart, resultó ser tan mujeriego empedernido y problemático como algunos de los miembros de los Windsors, la familia real actual.

Lo digo de nuevo, Rafa. Complicado el asunto. Luces y sombras. ¿Shakespeare o los hooligans? ¿La Magna Carta o el rey Enrique VIII cortando las cabezas de -¿cuantas?- , ah, sí, de dos de sus seis esposas?

Dios mío, era dada a cortar cabezas ajenas aquella gente que adornó sus propias cabezas con coronas de oro y joyas preciosas.

Afortunadamente, Rafa, esta Isabel Segunda no continuó esa tradición.

Yo se lo reconozco.

No me caía mal la señora.


Abajo pueden compartir este articulo.






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