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ME DISCULPO PÚBLICAMENTE CON UNA RATA

Martes 18 de enero 2022


Perdóname, Magawa. Me dejé llevar por eso que tanto detesto en otros, el prejuicio, los estereotipos, que siempre nacen de la ignorancia. Quisiera haberte podido conocer para decírtelo en persona. Que pena que te fuiste y es muy tarde para ello. Les cuento. Hace varios días, un amigo hablaba de la decadencia del periodismo de hoy en día. Me contaba de unos titulares triviales que aparecían esa mañana en un diario local. Cosas bobas de las Kardashian y de Elon Musk. Y de una rata supuestamente heroica que acababa de morir. Y yo, que no puedo ocultar mi desinterés en las Kardashian y me importa un bledo cuanta plata acumula Elon Musk, hice comentarios despectivos sobre ellos, de quienes algo conozco, pero también hablé mal de la rata supuestamente heroica, que pensé equivocadamente quizás tenía algo que ver con una película de Disney, aunque sé perfectamente que Mickey y su esposa Minnie en realidad son ratones y no ratas.

Pero, no. Poco después alguien me señaló que la rata que había muerto de veras había sido heroica y no se merecía que ni yo ni nadie la ninguneara y sobre todo después de muerta. Reconozco aquí, públicamente, que me equivoqué con Magawa. Magawa era una rata africana gigante que fue reclutada y entrenada por una organización belga sin fines de lucro que se llama Apopo. Magawa fue llevada a Camboya, donde se dedicó a detectar minas y explosivos. Salvó muchas vidas humanas, la valiente Magawa. Fue hasta condecorada con medallas, trofeos y diplomas durante los años en que cumplió su misión. Magawa fue jubilada hace varios meses por la organización Apopo, después de cinco años de servicio. Pero parece que la jubilación no le hizo bien y acaba de morir. Quizás murió de aburrimiento. Tenía ocho años. No sé cual es el equivalente en años humanos, y, francamente, no tengo muchas ganas de estar averiguando en Google. De todas formas, no viene al caso. Me imagino que si la jubilaron, es porque Malawa ya estaba viejita. La cuestión es que yo no debí haber hablado en tono burlón de Malawa. No saben cuanto me arrepiento, ahora que conozco su historia. No me arrepiento, sin embargo, en pensar que me aburren las Kardashian y sus maridos y ex maridos y que pienso que Elon Musk debe dejar de eludir el pago de impuestos. El único titular importante del matutino que mencionó mi amigo ese día era el que tenía que ver con Malawa. Para mi, la lección es que no todas las ratas son malas. Hay algunas, como Malawa, que son buenas. Ahora, no dejo de pensar que también hay ratas de pésima conducta, sobre todo algunas ratas de dos patas metidas en la política que andan por ahí haciendo daño.


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