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MARTIN, GEORGE Y DAVID.

Updated: Jul 5, 2020

TRES VIDAS VALIOSAS QUE PERDIMOS


Escrito el miércoles 3 de junio en el Año de la Pandemia

Hace días que no escribo en el blog. Me preguntan porque. Y lo confieso. Me aturdió la vocinglería de los últimos días. Hago un programa radial diario y no me quedó otro remedio que reportar y hablar de lo que ha estado aconteciendo. Me he empeñado en hacerlo con mesura, con serenidad, tratando de evitar que mis palabras echen sal a heridas muy abiertas. No sé si lo he logrado. A veces pienso que no me hago entender cuando hablo. Que me falta dominio de la palabra hablada. Que digo algo y hay gente que entiende otra cosa y se siente herida o se ofende, sin que esa sea mi intención. Francamente, ha habido momentos en los últimos días en que he pensado en hacer un voto de silencio mientras dure este episodio tan difícil que estamos viviendo. Pero entonces, me doy cuenta que tengo un compromiso laboral con una empresa que es muy solidaria con su público, con sus anunciantes, y con sus empleados, entre ellos yo. Dejar de hablar en la radio en estos momentos sería abandonar una trinchera.

A mi la palabra hablada me brota espontáneamente. Digo mi verdad quizás sin elocuencia, pero con sinceridad y honestidad intelectual, sin afán de apabullar, ni de herir, ni de amedrentar. Y a veces me entienden y a veces no, pero el viento se lleva mis palabras. Pero escribir es otra cosa para mi. Es una suerte de diálogo con mi alma, una íntima conversación que queda plasmada en papel y tinta. Siempre he atesorado mi privacidad, sobre todo en relación a mis sentimientos. Y por eso me ha costado trabajo llegar al momento de escribir estas líneas. Lo confieso, me da tristeza lo que está ocurriendo en mi país y me da pena escribirlo. Pero hoy he decidido volver a escribir. Seguiré haciéndolo en los próximos días. Y no es que crea que mis palabras o mi silencio sean de importancia. Es que lo tengo que hacer porque mi alma, mi conciencia, me lo exigen. Pienso esto: