GRACIAS. En letras mayúsculas,con sentimiento. GRACIAS

Escrito en la mañana del jueves 26 de noviembre, Año de la Pandemia


Es una palabra sencilla, de solo siete letras cuando se dice o se escribe en español.


GRACIAS.

Disto de ser un filólogo, pero quizás debería de ser una palabra que se escribiera siempre en letras mayúsculas. GRACIAS. Así lo haré hoy.

Si el mundo fuera perfecto, sería quizás la primera palabra que le enseñaríamos a nuestros hijos, después de que aprendieran a decir ´´mamá´´ y ´´papá.´´ Y sería una palabra que diríamos muchas veces al día durante nuestras vidas, quizás cientos y hasta miles de veces. Pero el mundo dista de la perfección y a veces parece que esa palabra tan cortita pero tan importante se le ha olvidado a muchas personas o que tal vez no les gusta decirla.

Yo nací en Cuba, que en tiempos de mi lejana niñez, era un país donde esa palabra era muy común. No sé en que momento aprendí a decir ´´GRACIAS,´´ pero estoy convencido de que en los pocos años en que viví en Cuba escuché mucho decir ´´GRACIAS´´ en mi hogar, en las casas de mis abuelos y de mis tías y tíos, en mi escuela, en las calles y en donde quiera que iba. Y creo que por eso aprendí a decir ´´GRACIAS´´ constantemente y decía la palabra con entusiasmo, por que de veras yo era muy feliz en aquellos tiempos y pienso que quizás, aunque era un niño, de alguna forma infantil, yo entendía que es importante celebrar la vida y alimentar el espíritu propio y el ajeno expresando gratitud y hay una obligación especial de ello cuando se es feliz.

La felicidad se proclama. Si se tiene, si se siente, la felicidad se riega como semillas en el campo, con la esperanza que de fruto. Y dar las GRACIAS es una bella forma de sembrar felicidad y también solidaridad y compasión.

Yo viví por solo diez años en la tierra donde nací, y donde aprendí el verdadero significado de la palabra GRACIAS. Me tuve que ir de aquella tierra -más bien, me sacaron- debido a que hubo mucha gente que tergiversó el significado de la palabra GRACIAS y colocó letreros en sus casas con un lema que decía GRACIAS a un tirano. GRACIAS no a Dios, GRACIAS no a la vida. GRACIAS a un dictador.

Hoy día no acabo de comprender aquello, pero nunca dejo de dar GRACIAS por los diez años que viví en Cuba y porque Cuba ha vivido siempre dentro de mi en todo el largo camino de mi existencia.

Doy GRACIAS por ser cubano.

Cuando llegué a Estados Unidos, una de las primeras cosas que aprendí a decir en inglés fue ´´THANK YOU.´´ Lo escuchaba mucho en el país que me recibió. Y muy pronto aprendí también sobre el THANKSGIVING, ese día tan especial, esa hermosa tradición de tanto significado religioso, histórico y cultural. Mi primer THANKSGIVING en este país fue más bien humilde. Recuerdo que no había dinero para comprar un pavo, pero mi madre, que era una excelente cocinera, preparó un delicioso pollo asado. Aún recuerdo aquel menú de THANKSGIVING como el más delicioso de toda mi vida.

Hago un paréntesis. Doy GRACIAS por la familia en que me tocó nacer. Sobre todo por la brillante y valiente mujer que me trajo al mundo y que me enseñó tanto sobre Cuba y sobre mi maravillosa raiz materna que quedó en la isla, gente de valor y principios, que luchó siempre y lucha por las mejores causas de su patria.

Y doy GRACIAS también por mi padre y su familia anglo/corsa/cubana/puertorriqueña, y con quienes, por cosas de la vida, no pude tener la misma cercanía que disfruté con la raíz materna. En mis hermanos, en mis hijos y sobrinos y sobrinas, en los primos Brown que he podido conocer después de salir de Cuba, siempre he visto la elegancia, el refinamiento, la distinción y dignidad del abuelo paterno inglés que apenas conocí y de aquella dama corso-boricua, bella, brillante y bondadosa que fue mi abuela paterna, que murió muy joven después de llegar a Cuba con sus cinco hijos.

´´Y, si se me permite, doy GRACIAS a las mujeres que me quisieron, a las que me dejaron de querer y las que nunca me quisieron.´´

Pero regreso al relato. Después de aquel primer THANKSGIVING, he celebrado muchos, pero ninguno como aquel de mis diez añitos, con mi mamá y mis hermanos, en un nuevo país, del cual me enamoré apasionadamente. Es un amor que ha durado toda una vida. Doy GRACIAS hoy, siempre, por ser americano.

I´m THANKFUL for being an American.

Una vez, hace muchos años, fui por por primera vez a Plymouth, Massachusetts, donde se celebró el primer THANKSGIVING, según cuenta la historia. Era invierno, un día de nieve y frío glacial, como había sido aquel primer invierno de los 102 peregrinos que arribaron en 1620 en la pequeña embarcación Mayflower. Allí frente a la piedra que marcó su llegada al Nuevo Mundo, la Plymouth Rock, di GRACIAS. Lo hice con lágrimas de gratitud en los ojos.

Yo he tenido oportunidad de viajar mucho por el mundo, de escuchar, sin entender muchos idiomas. Pero siempre, donde quiera que he estado aprendí a decir GRACIAS en la lengua del lugar donde llegaba.

Y aprendí a decir, siempre con emoción, VIELEN DANK, MERCI, SPASIBA, GRAZIE, OBRIGADO, TAKK, BEDANK, probablemente con pésima pronunciación, pero con sentimiento.


Hoy, en este THANKSGIVING, en este año de pandemia, lo digo, lo pienso, y lo escribo aquí en el primer idioma en que lo pronuncié, en español.

GRACIAS. Siempre, GRACIAS. Por todo, GRACIAS.

HAPPY THANKSGIVING.




Para ver el ultimo video podcast, una entrevista con Carlos Migoya haga "click" en la imagen



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