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BOB DOLE FUE VALIENTE Y CONSECUENTE.

Updated: Feb 9

12 de diciembre del 2021


Murió hace unos días el ex senador y ex candidato republicano a la vice presidencia y la presidencia, Bob Dole. Prácticamente toda la clase política de Estados Unidos le rindió tributo póstumo, desde el ex presidente Bill Clinton, que derrotó a Dole en las elecciones presidenciales de 1996, pasando por el ex presidente Donald Trump, hasta el actual presidente Joe Biden.

Dole merecía todos esos elogios, sobre todo porque fue valiente y consecuente, que para mi son valores requeridos en cualquiera que ejerza una posición de liderazgo en Estados Unidos.

Estados Unidos es una gran nación porque la mayoría de su población a lo largo de los siglos ha sido valiente y consecuente, capaz de defender su libertad hasta con la vida. Así deben ser también sus líderes.

Bob Dole, que murió a los 98 años, casi pierde la vida en combate en las montañas de Italia a pocas semanas de que terminara la Segunda Guerra Mundial. Dole era entonces un joven de 21 años, un segundo teniente, que se había alistado voluntariamente en el ejército. Sobrevió milagrosamente la explosión de un proyectil de artillería lanzado por el enemigo alemán. Pero quedó lisiado para toda su larga vida. Perdió totalmente el uso de su brazo derecho y parcialmente el uso del brazo izquierdo. Perdió también su ilusión de estudiar medicina. Dole, que había sido un estupendo atleta en múltiples deportes, tuvo una larga y difícil recuperación, con numerosas operaciones y años de intensa terapía física. De fornido joven de seis pies dos pulgadas con 195 libras, hubo un momento en que llegó a pesar solo 120 libras. Pero las heridas de guerra no mermaron la determinación de Dole de dedicarse a una exitosa vida de servicio a su país. Dole se hizo abogado. Sirvió como congresista. Llegó al Senado, donde llegó a ser líder de los republicanos, en minoría y mayoría. En 1976, fue candidato republicano a la vice presidencia. En 1996 fue el candidato de su partido a la presidencia. No ganó en ninguna de esas dos ocasiones, pero supo aceptar la derrota con dignidad y hasta con buen humor. En política, Dole fue un clásico conservador, de la manera en que se interpreta -o quizás se interpretaba, porque estos son otros tiempos- esa línea de pensamiento en Estados Unidos. Creía en un gobierno lo más chico posible, en cuidar el gasto público, en impuestos bajos, en una política exterior fuerte, apoyada por una defensa nacional con músculo. Pero no era dogmático. Sabía que la democracia no es una guerra tribal y que a veces hay que buscar el consenso. Fue Dole, por ejemplo, uno de los principales impulsores del programa de cupones de alimentos, mediante el cual se benefician no solo los que reciben ese tipo de ayuda, sino también los agricultores y toda la empresa que nutre la cadena alimentaria del país. Alguien me decía hace unos días que en una zona metropolitana como Miami, los supermercados, como Publix y Winn Dixie, tendrían menos ganancias y por lo tanto menos empleados si no fuera por los cupones de alimentos. Quizás esa es una exageración que sin embargo tiene al menos una cuota de verdad. ¿Que hay gente tramposa que abusa de los cupones de alimentos, dira usted? Pues claro que sí. Idealmente se castigaría con todo el peso de la ley a los tramposos, pero no existe la voluntad política, precisamente por la presión de los agricultores y de toda la industria de la alimentación. Otro programa gubernamental apoyado por Dole es el Social Security, el único plan de jubilación de millones y millones de estadounidenses, que en su momento fue definido como ´´la puerta al comunismo´´ por quienes se oponían al mismo. Hoy día, a ningún partido político ni a ningún candidato sensato que aspire a cualquier cargo público se le ocurriría proponer la abolición del Social Security. Y no creo que haya muchos beneficiarios del Social Security que estarían dispuestos a renunciar a sus cheques mensuales para defender el país del comunismo o el socialismo. La política en democracia, sobre todo en la democracia estadounidense, es más exitosa cuando hay flexibilidad. Dole, como buen político, siempre estuvo dispuesto al debate enérgico, pero respetuoso. Estaba plenamente conciente de que la política en democracia no debe ser una guerra, quizás sobre todo porque él había sido combatiente heróico en una guerra de verdad. Yo tengo suficiente edad como para haber conocido a gente como Bob Dole, parte de lo que en este país se conoce como ´´The Greatest Generation.´´ La Más Grande Generación. Quedan pocos de esa extraordinaria generación que sobrevivió la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. Y no sé cuantos de los estadounidenses de posteriores generaciones están hechos del mismo acero de aquella gente que se quejaba poco y asumía el sacrificio como irrenunciable deber ciudadano.

A veces pienso que nos estamos convirtiendo en una nación de pusilánimes, de ´´snowflakes,´´ copitos de nieve que se derriten fácilmente ante la adversidad, de ´´drama queens,´´ plañideras, llorones, debiluchos incapaces del menor sacrificio y dados a la queja y el victimismo.


Uno puede haber estado de acuerdo o no con la ideología política de Bob Dole, pero nadie debe dudar que era un hombre digno y valiente.

Falta gente así en la política de este país.

A veces pienso que falta gente así en la sociedad en general y que estamos en declive como nación.

Abajo pueden compartir este articulo.


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